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domingo, 9 de marzo de 2014

Empate técnico electoral


El reto del PP y del PSOE es movilizar a quienes en anteriores elecciones les han apoyado y recuperar a los que les han abandonado en favor de otras opciones o de la abstención. El que logre seducir a más electores de los que les han dado la espalda deshará el empate técnico que muestra la encuesta de Metroscopia para EL PAÍS. A falta de confirmación en futuros sondeos, asoma una ligera recuperación de ambos a medida que se acercan las urnas
 
 
El resultado del sondeo se refiere al caso de que se celebraran en este momento elecciones generales, pero es aplicable a las próximas europeas del mes de mayo, el primer test electoral nacional después de las que llevaron a Mariano Rajoy a La Moncloa con holgura, en 2011. Ahora el PP sufre un enorme desgaste y lograría el 31,5% de los votos, 13,1 puntos menos que hace tres años, y el PSOE el 32%, 3,3 puntos más que entonces, cuando tuvo el peor resultado de su historia. Hay una ligera ventaja de los socialistas, diluida en el margen de error del sondeo. En esa situación ajustada y de caída conjunta, los dos partidos se han puesto manos a la obra en busca de esa movilización y teniendo en cuenta que la fidelidad (electores que mantienen inquebrantable su intención de repetir su voto) está por debajo del 50%. En esa pérdida de la mitad de sus votantes está su esperanza y la explicación de la consolidada crisis del bipartidismo que han provocado dos años de legislatura
 
En este momento, el PP tiene una fidelidad de voto de solo el 46%, como consecuencia de su gestión en el Gobierno y el PSOE del 43%, es decir, sin que Alfredo Pérez Rubalcaba haya llevado a su partido a recuperarse de la catástrofe de 2011. Un tercio de los potenciales votantes (el 34%) está desmovilizado y, por tanto, ahí está el caladero en el que buscar la recuperación. De ese porcentaje, un 15% asegura ya que no acudirá a votar y un 20% duda a quién dar su apoyo. Esos porcentajes se han invertido porque hasta ahora eran más los abstencionistas que los indecisos. La participación estimada es del 65%, más de seis puntos menos que la de las anteriores generales. Las estrategias de los dos grandes partidos van encaminadas, por eso, a convencer a potenciales electores de la utilidad de su voto, incluso en unas elecciones europeas. Para el PP, el mensaje será el del respaldo para completar las reformas frente a quienes dejaron la herencia que tan rentable les está resultando como coartada política; para el PSOE el lograr romper la identificación de los dos grandes partidos, usando mensajes identitarios e ideológicos muy claros.
 
(Puede leerse en El País de hoy)
 

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