El último informe Pisa nos muestra la realidad que todos los docentes sospechábamos: desastre en comprensión lectora, que es la base de todo lo demás
El declive estructural en comprensión lectora es resultado directo del paso forzoso de la lectura lenta y sostenida al consumo fragmentario e hiperestimulado de pantallas y formatos breves. La externalización de la lectoescritura hacia modelos algorítmicos empobrece la memoria, el sentido de autoría y las conexiones neuronales que sustentan el pensamiento abstracto.
Reivindicamos la lectura pausada y pedagogías «lentas».
Es urgente desacelerar los ritmos escolares frente a la compulsión de velocidad e inmediatez impuesta por el capitalismo digital. La adquisición de la competencia lectora compleja exige tiempo sosegado, silencio, concentración y una interacción sostenida con el texto que ninguna interfaz digital puede sustituir.
Hay que leer más en colegios e institutos...y en casa.
La lectura necesita tiempo y sosiego, tranquilidad y método.
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