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martes, 1 de marzo de 2016

Pedro Sánchez tuvo credibilidad

La  intervención del candidato a presidente, Pedro Sánchez, ha tenido momentos de altura. Estos fueron sus aspectos más positivos:
1º Fue creíble y convincente cuando expuso las medidas de regeneración democrática y de lucha contra la corrupción.
2º Se creyó su papel de candidato e incluso dio la impresión de que creía que podía convencer a los parlamentarios de Podemos (que fueron los únicos que le aplaudieron, irónicamente, eso sí, al margen de su propia bancada, que le apoyó calurosamente durante más de hora y media).
3º Lo mejor de todo fue su explicación de por qué aceptó el reto de sumar fuerzas para desbloquear la situación política a sabiendas de que era prácticamente imposible ganar la investidura.


Ya sabemos de antemano lo que van a votar el PP y Podemos y no debemos hacernos ilusiones sobre el resultado final de esta semana de alto voltaje parlamentario: Sánchez saldrá derrotado.
Sin embargo, creo que lo que dijo, que las propuestas que expuso ante la Cámara -muchas de ellas incluidas en el acuerdo con Ciudadanos-, son en general buenas para este país. Es más, creo que si la mayoría de los españoles hubiese visto íntegramente la intervención de Pedro Sánchez, el apoyo a su programa sumaría ahora bastante más de los 11 millones de votos que respaldaron el 20-D al PSOE y a Ciudadanos.


Los españoles, eso apuntan las últimas encuestas, valoran en estos momentos el esfuerzo por llegar a acuerdos, la capacidad para renunciar a aspectos concretos de los programas en aras de lograr consensos. Por ello, las expectativas de voto de PSOE y Ciudadanos que reflejan las últimas encuestas son mayores que el resultado que ambos cosecharon hace dos meses y medio.


«Mi fracaso hubiera sido rechazar el ofrecimiento del jefe del Estado», dijo al final de su discurso Pedro Sánchez, como adelantándose a un resultado que no va a sorprender a nadie, pero que, tanto desde el PP como desde Podemos, le apuntarán en su pasivo como líder político.
Sánchez, tal vez forzado por la situación de acoso que ha vivido dentro de su propio partido, ha sido audaz. Ya ha ganado una batalla: ahora prácticamente nadie le cuestiona. E incluso ha salido airoso de un reto todavía más importante: ahora es el candidato más creíble como aspirante a presidir el Gobierno de España.


(Fuente.- elmundo hoy, artículo parcial de C.G. Abadillo)

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